Un bar saloon como los del viejo Oeste. A decir verdad, pienso que ya lo había visto. Y de hecho yo vivía ahí. Mientras lo hacía, estaba casada con alguien y limpiaba muebles parecidos a los de Elia, donde estaba el Sonic.
Pero esta vez no era una casa del rancho. Era un bar. La disposición no era tan convencional, la habitación formaba un rectángulo, la entrada estaba justo en medio de uno de los lados más largos y había una barra en todo el fondo, con espejos y copas. Aparte de esta entrada, otra puerta lateral. Los bancos estirados. Ahí estaba concretamente José. Creo que hay una sombra de Mónica también pero no estoy segura. Entraba mucho sol y a través, podía ver la nube de polvo. Muy luminoso, campirano-desértico cordial.
miércoles, 25 de mayo de 2011
lunes, 23 de mayo de 2011
Mi abuelo
En la mesa estaban dos hombres. Al parecer un primo mío o de mi mamá, de unos 25 o 30 años. Hable y hable y hable. Y un señor. El primo habló hasta que al señor le dio una especie de trombosis en los riñones. O al menos así lo definí. El abuelo se acercó y observó todo con su expresión. Ya sabes, la del hombre de campo.
sábado, 30 de abril de 2011
¿Qué pasó?
Estábamos en una reunión en una cabaña que parecía más el cuarto del abuelo en el segundo piso. Estaban los amigos, reconocí a casi los puros elementos femeninos, en especial a Ytzi. Me invitó a salir de la cabaña para ir al mar. Estando en la playa, nos arrimamos a un acantilado y las olas se acercaban cada vez más. Yo ya había entrado a nadar, pero en eso, una ola gigantesca nos apachurró contra la pared de piedra natural que me obligó a sacar mi mochila del agua, con apuro porque ahí tenía mi cámara. Luego Ytzi me subió a su carro y me dio un beso y me dijo que me tenía ganas. También me explicó que había reunido cierta cantidad, algunas decenas de miles de pesos y que estaba segura de que si yo aflojaba con todos, por qué no con ella que había reunido ese dinero. No es que me lo fuera a pagar, yo lo comprendí. Me dio mucha ternura y con la cabeza le dije que sí. Fuimos a la farmacia a comprar condones, estaban dos señoras escogiendo entre unos paquetes de shampoos o perfumes. E Ytzi sacó un paquetito de Trojan. Yo le había dicho que mejor de sabores, y al parecer no entendió, me fijé bien y lo que estaban escogiendo las señoras eran bloqueadores con brillos para niños, o botecitos de gel o jabón líquido. Agarré los condones e Ytzi los pagó. Luego en el carro me volvió a besar y condujo condujo condujo hasta llegar a la parte fea de la ciudad: la Alianza. Yo le pregunté: "Pero, Ytzi,¿a dónde vamos?" Me contestó que a un hotel, que le habían dicho que los de por ahí estaban más baratos. "Pero... yo no merezco esto, Ytzi". No me acuerdo muy bien de la cara que hizo, pero parece que arruiné un poco sus planes. Nos regresamos por donde mismo.
Ahora una interrupción por flashback que nada (o no superficialmente) tiene que ver con lo de arriba. Estoy segura que era la colonia Independencia, yo estaba tomando clase en un salón que parecía de los salones chicos de Filo. Era gris, las bancas cafés. Alguien me estaba observando o tomando una foto y yo volteo. Me estoy viendo a mí misma.
Ahora una interrupción por flashback que nada (o no superficialmente) tiene que ver con lo de arriba. Estoy segura que era la colonia Independencia, yo estaba tomando clase en un salón que parecía de los salones chicos de Filo. Era gris, las bancas cafés. Alguien me estaba observando o tomando una foto y yo volteo. Me estoy viendo a mí misma.
lunes, 25 de abril de 2011
Hoy recordé
Ése que era como la colina del Zelda Majora's Mask. En el atardecer. Incluso puede que hubiera un castillo... había pajes y corríamos y rodábamos por el zacate. Y princesas verdes. Regresábamos casi creo que tomados de la mano y cantando algún himno medieval para alejar el miedo al bosque. Incluso podía sentir el aire, ese que movía parejamente el pasto.
jueves, 21 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
Me cambiaba de casa
Había un espacio para mí y me convenía porque estaba seguro. Era como un departamento y vivían, no sé si una familia o un chavo y una tal Cris. La "reconocí" como amiga de Osvaldo, mujer caguamera. Yo subía y bajaba mientras que Cris me observaba con su sonrisa beoda. Le dije "Cris, mujer, invítame un trago, soy amiga de Osvaldo también".
Y dijo "Ah, sí sí".
Y dijo "Ah, sí sí".
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