lunes, 4 de junio de 2012

Telescopio

Javier se había comprado un telescopio y lo había puesto en medio de Morelos, creo. Yo le pregunté que si veía algo, pues era la tarde, y dijo que sí, que él veía algunas lunas. Anotó en una libreta las coordenadas (fundamentales).
En otro momento, yo estaba trapeando. Uno de mis tíos tenía qué ceder algo, no sé. Me encontré su anillo de oro tirado. Bueno, mi amigo Kei me invitaba a salir otra vez. Yo le decía que ya eran las 8:30 y no íbamos a alcanzar, pero insistió. Yo estaba cansada.

lunes, 28 de mayo de 2012

Discusión y me voy a la cama

Mi mamá, mi abuela y una tía (C.) estaban discutiendo de algo que no debía oír, a pesar de tener ya 24. Me fui a la fonda de enfrente, donde vendían libros muy raros y pesados. Las enchiladas las vendían por kilos, yo pregunté cuántas enchiladas eran medio kilo y cuánto pesaban dos o tres enchiladas.
Luego entré a la casa (señorial, era una hacienda), necesitaba dormir y quería cerrar la puerta del cuarto, pero era como de un clóset, la puerta era muy vieja y no podía cerrarse bien. Yo quería cerrarla bien para que nadie entrara, traía mi batón de encaje (señorial, de principios del siglo pasado o del siglo XIX o del siglo XVIII), y asumía que emparejándola nadie podría entrar ahí. Solamente un poetilla en potencia.

domingo, 27 de mayo de 2012

Sueño erótico 3

Cosquillas. Confusión.

sábado, 26 de mayo de 2012

Okey...

El doble de Freddy Mercury decía que me había acostado con él y no sólo eso, sino que se lo comenté a su papá. Pensé que la amistad entre mi propio padre y el papá del doble de FM había terminado. Parecía que no, solamente retiraron de mi habitación un póster y una víbora o no sé qué cosa era, como una sonaja de peluche de mi pared.

lunes, 21 de mayo de 2012

Un pozo

El agua corría. Cerré el paso y, sin que nadie se lo esperara, salté hacia el pozo. Era cuadrado, lleno de lama. Vi cómo me hundí hasta casi la mitad, hubo un momento en que pensé "changos, para qué saltaba, ¿si ellos tenían razón y no salgo?". Mis pies pesaban mucho por los zapatos, pero en una de esas salí. Afuera estaba mi amigo de la prepa.
En otro momento, Toño ponía una canción de Rammstein.
En otro momento, mi amigo de la prepa y yo íbamos caminando por una colonia parecida a las Dalias. Pasaba una camioneta llena de familiares de Cruz. Los ojos iguales. Todos morenos. Llegamos a una casa, mi amigo de la prepa me presentaba su silla de ruedas. Tenía un letrerito que decía "Si fuéramos a China, veríamos cómo todos ponen cara de Yao Ming". O algo así.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Reunión de la verdad...

Iba a un mercadito que se parecía a la Alianza. Se soltaba una balacera. Corrí entre los puestos, era tan estrecho como Reforma. Al final, salí a una calle que crucé. Entré a una casa parecida a la de mi tía Isabel. Ahí estaban C. B. y mi no tan amiga Cely. Ambos me "confrontaban". Decían que yo había hecho un bj y que me acordara con quién había sido. Obvio fue con Emilio. Yo ya sabía, pero ¿por qué querían ellos que lo admitiera?

Cuando está así tan oscuro, pienso que de verdad es el centro. Y que tengo qué cruzar la calle. Luego de que paso por entre los puestos, me acuerdo de esos perfumes falsos y las pilas baratas, se me hace que también la balacera se repetía. La avenida a la que desemboco es una parada de autobús, hay más autobuses ahí y algo tiene qué ver con Harry Potter.

viernes, 11 de mayo de 2012

Músicas de adolescente con pastel

Estaba viendo videos música con la doctora Rodríguez. Era en su laptop, estábamos acostadas. Me enseñaba uno de metal y yo le decía que a mí también me gustaba. Eran como esos gustos musicales de los 15 o 16, que luego se van borrando, pero le queda a uno el aprecio por esas canciones específicas.
Luego alguien me hablaba. Me habían llevado un pastel. No sé si me tuve qué cambiar o no, porque según yo estábamos en la playa y tenía el traje de baño lleno de arena. Era un pastel de 1 cm de altura, unos 50 de largo y 30 de ancho. Eran plaquitas de chocolate con mermelada de fresa arriba. Abría el refri y lo veía y decía "ahh qué rico!". Una señora de avanzada edad mediana, toda amargura, me dijo "También se tiene qué saber ser agradecido" Y fui al cuarto donde estaban tres niños morenitos, los abracé y les dije "Muchas gracias".