lunes, 12 de septiembre de 2011
Con B.
Entré a un pasillo medio oscuro. Se intercala esta onda con una escena sobre la Av. Ocampo, un mercadito, un camión, un pedazo de Reforma, ¿una sombrerería, quizá? No me dejaban pasar. Era un auditorio bien iluminado, parecía como un salón de una universidad cara, había computadoras y unos chicos empezaban a salir de la otra puerta. Cada quién agarraba su lugar y yo veía a B. La otra parte es que yo le decía a B. que yo le iba a enseñar algo. Entrábamos a una puerta al otro lado del pasillo y en la semi-oscuridad de lo que semejaba ser una biblioteca pública, en el rincón de una mesa cuadradita, con unos apilados de forma solitaria, le explicaba cómo eran los libros para niños.
martes, 6 de septiembre de 2011
Un mercadito
Estaba todo aglomerado. Av. Valle Oriente. Pantalones hasta el techo. Aguas frescas, antojitos, esa tortilla aceitosa con chile y otra especia. Mucha gente. Me pregunto si en realidad los conozco a todos.
lunes, 5 de septiembre de 2011
lunes, 22 de agosto de 2011
Mi tía necesitaba un cuarto
Entonces fuimos a ver donde yo me quedaba. También vimos el cuarto de Angie. Mi tía Chela se paseaba observando una cortina que antes no estaba, preguntando la renta y otras cosas. Yo le decía: Tía, por favor, ya no fume, usted en este futuro tiene cáncer de pulmón.
viernes, 19 de agosto de 2011
Instrumento para el talento de Silvia
Agarraba la mochila gris entre otras caras, una que costaba 400 o 500 pesos. ¿Sabes tú si era una montaña de mochilas o una tienda? Bueno, hacíamos fila e íbamos subiendo hacia algún lado. Me cayó el veinte que me había enrolado en el ejército, atrás de mí estaban Silvia y Nabil. Nabil le decía a Silvia: Al menos completarás para comprar ese (aparato, instrumento musical, caracola electrónica).
Silvia contestaba con su buena onda: Sí, ya sé.
Silvia contestaba con su buena onda: Sí, ya sé.
jueves, 11 de agosto de 2011
Assault
Era Ruperto Martínez oscura. Salió un hombre de unos 30 años preguntándome por qué no seguía caminando por ahí. Traté de seguir por una calle que bajaba hacia la luz y el hombre me caminaba tras de mí. Tuve miedo. Mi mochila y mi bolsa negra eran como un botín bonito. Me extraña porque jamás había sido así, sino todo regido bajo el lema "No dependo de nada material, no dependo de nada material". La siguiente avenida estaba llena de luz y subiéndome al camión, me quitaron mi bolsa y otras cosas que traía en la mochila. Me bajé horrorizada. Era el bosque y estaba Manuel ahí, con un letrero de "Hey, Elisa" y había gente, familiares, mis padres, etc. que me apoyaban. Mi corazón seguía bombeando asustado.
Pie
Estaba roto. Era el derecho. Se había quebrado a lo largo, luego a lo ancho. No importa, lo tenía molido. No supe cómo había pasado, sólo que ya lo tenía así, y me dolía. Intenté llorar. Intenté caminar y lo arrastré y me asusté porque me había movido, cuando te quebras un hueso no te mueves y yo caminé. Vi que no era verdad después de todo, mis dedos con ritmo allá abajo, los cinco, parecían felices.
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