sábado, 9 de abril de 2011

la cabaña o el rancho de la Paz

Íbamos todos los nuevos y amigos en un carro por las calles de la Durangueña. Eran como en del cerro de las Noas por atrás a medio día donde subías y había mucha gente, pero al mismo tiempo abajo era de noche. La Durangueña tenía un leve parecido a Guanajuato.
Parábamos, como en el de el edificio de Mazatlán y de pan, a la orilla del cerro o de la Durangueña. Había una casa en construcción en el rancho de la Paz. Luego ya no estaba nadie más que José y yo. Yo trataba de limpiar un poquito, pero estaba nerviosa porque había ahí una cama y una casa sola con una pareja y una cama conducen casi siempre a lo inevitable.
Y creo que él me dijo telepáticamente: "vamos" y yo le dije "espérame".
La casa tenía cuadrados grandes de vacío en las paredes grises y fuertes de concreto, no había cortinas, las paredes no estaban pintadas, en el suelo había basura de carbón y botellas de caguamas. Yo iba al patio a lavar unas playeras blancas. Luego venían por mí, creo que eran mis primas de Estados Unidos. Agarré la pila de playeras blancas, eran como 6 o 7 de las grandes. Ya estaban secas y dobladas y también tenían dibujos.

jueves, 7 de abril de 2011

familia, Poltergeist, compañeras

Estaba con mi familia en unas vacaciones en España. O en Monterrey de noche. Había unas vaporeras gigantescas con comida, casi como en el de la panadería de noche y la quinceañera rara. Y luego un baile de disfraces, la verdad no recuerdo muy bien. Pero de que estaban ahí mi mamá, mi hermano y mi papá, estaban.
Luego me encontraba súbitamente durmiendo en la habitación, ordenada tal y como está ahora. Pero tenía miedo porque creía que los muebles habían sido movidos por un fantasma. Que mi habitación estaba poseída por el espíritu del fenómeno Poltergeist. Rezaba con miedo. Después, fui despertada por el ruido de la regadera. Angie se estaba bañando y cuando salió, seguía Martha y le decía que me diera chance, que ya eran las 9 y a esa hora entraba, pero ella hacía la cara como de que no me iba a dejar. Las maldije en mi interior. Me acordé que no, que entraba a trabajar a las 8, peor aún. Sonaba mi celular, era mi jefe. Me arreglaba furiosamente, y cuando iba a recoger algo al primer cuarto de los de atrás de la casa de mi abuelita, estaban Valdemar y una que supuestamente era su novia, teniendo relaciones de pie junto a la pared. No sé si habrán visto que los vi, pero me pasó por la mente quedarme a ver qué pasaba. Recordé que se me hacía tarde y salí corriendo, toda gordita como soy, por el pasillo.

jueves, 31 de marzo de 2011

Mi respuesta fue genial y contundente, coherente con lo que pienso

Estaba en la casa de Diana, ella estaba embarazada y era su cumpleaños. Había amigas de ella y de su esposo. Él se iba detrás de una de las amigas y dejaba a Diana sola. Yo decía: ¿cómo es posible, si ella es su esposa y está embarazada? ¿¡y es su cumpleaños!?
También estaba la abuelita. Le decíamos que no se preocupara. Luego yo me iba. Tenía que esperar el camión en un parque y ahí había muchas chavas y chavos del equipo de fútbol, aunque ya era de noche, como que el camión los tiró ahí. La que tenía cara de señora y estaba tan flaquita y chaparrita, me pedía que le aventara el balón. Yo le contesté que no tenía ganas, me sentía mal. Me volvió a insistir y yo le dije que no. Vino el camión.
Luego ya estaba en mi clase de medicina. Tenía que coser una especie de tripa con un corte en L. La aguja era curva y el hilo negro. El maestro era un negro, estaba hablando cuando dije "Dios, apesto tanto que mi novio me echará en cuanto llegue" (así de literario fue). Un compañero que era Jonathan decía "¿novio? ¿cuál novio?" y yo le contestaba "Facebook no tiene por qué saberlo todo"

miércoles, 30 de marzo de 2011

Diciendo y....

Había un concierto en un edificio que ya había visto antes donde se había realizado una electro-fiesta elegantísima. Con alberca interior, DJ, balcones, martinis. Pero esta vez se trataba de un grupo pop. Algo como Nsync o no sé, un grupo de esos. Tomaba fotos del auditorio que había en medio del edificio. En las bancas había poquita gente. Una de las fotos que tomé me gustó mucho. Creo que la subí a facebook. Conocí un grupo de muchachos que eran fans e iban a realizar un evento al día siguiente, entonces me junté con ellos.
Y yo le hablaba a uno de los muchachos, había algo de gente dispersa en la plaza, nos íbamos a juntar con los demás y ¿adivina a quién me topé? A Manuel y a Arturo. Manuel estaba recargado en un pilar de cemento. Los saludé de beso, cosa que hace mucho mucho tiempo no hacía. Luego me iba. No sabes cómo me sorprendí, apenas diciendo que ya no había, contigo y...

Con Benshorts

Estábamos tirados en la nieve. Había una o dos personas, chicas, y yo que estaba recargada en el avión. A unos 80 centímetros de mí estaba Héctor de la Hoya en posición de flor de loto. La escena parecía sacada de Sobrevivientes de los Andes. Yo estaba casi acostada, aburrida, volteaba con Héctor y le decía: Beeeenshorts. Y él empezaba con sus tonterías. Y terminaba con eso de que manitas arriba, favoritos y todo lo que a ustedes hacen auuuu.
Luego había una toma de primer plano, acercamiento lento, a un centro comercial de Japón. Ahí afuera habia japoneses heridos. El edificio se veía raro, como que se iba a caer.

Ay, amor. Al menos ya no, contigo.

viernes, 25 de marzo de 2011

Pasaba en la escuela de música o de enfermería o de medicina

Teníamos que hacer una línea gigantesca. Yo tenía mi mochila con la lap y otras cosas y debíamos declararlas para que nos dieran un bono o algo así. También había jardines preciosos, pero el lugar donde estábamos era como un hospital o una escuela de algo. Había cuatro mesas, o tres, y en una de ellas estaba mi tía rosa. La fila era muy larga, y yo ya había llegado a la mesa y empezaba a mostrar mis cosas para obtener el dichoso bono, cuando hubo una emergencia, no me preguntes cuál y salí corriendo dejando todo ahí. Cuando regresé no había nadie. Fui a una especie de El Consejo, a ver si habían puesto por caridad de Dios ahí mis cosas en las cosas perdidas, pero sólo estaba la lap. Ah!, la lap!. Tenía un mensaje que decía: "creemos que al menos esto es algo de valor, firma los cochinitos de pan, o jehú y demás amigos delgaditos". Ok. Fui de salón en salón, gigantísimos, a buscar las libretas y las otras cosas y encontré en un pequeño auditorio bastante bien iluminado una clase de música. Parecía uno de esos salones de las universidades de Estados Unidos donde dan cátedra. Y había un maestro, yo abría la boca y sacaba sonidos, y él me señalaba una mesa con una tabla abajo donde se habían juntado las cosas perdidas. Toda eran mías y estaban dispersas.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Están locos

Había una Soriana. Puras ofertas de un peso, dos pesos, tres pesos. Yo decía "pues, sale lo mismo, te venden una naranja a 50 centavos y el kilo cuesta a 5 pesos, es lo mismo". Me iba a mi casa, que parecía una combinación de, en realidad no puedo decir qué casa, pero supongo que parte es donde estoy viviendo y donde había vivido unos meses antes. Pero a la inversa, ya sabes, reflejándose en un espejo.
Mi papá estaba dando tumbos en la cocina. David parecía ebrio en un sillón. Mi mamá le decía algo a mi papá, algo así como "pues síguele, con tus borracheras". Ahí fue cuando me cayó el veinte de que no estaban borrachos, estaban MAL. En el sentido que: o tenían el demonio adentro, o habían perdido la razón. Mi papá empezaba a tirar cosas y a hablar como un retrasado mental. Para distraerlo, yo aventaba mi sudadera gris, la mediana, a un adorno de metal, como esos que hay arriba de las rejas.
- Papá, pásamelo.
Y no respondía. Quité mi sudadera de ahí. Con calma, decidí que debíamos de hacer algo.
- Papá, vamos a una fiesta. Vamos con mi tío fer a su fiesta.
Él empezaba a caminar, mi mamá metió a David en una van como la de la maestra Lucy y los sentamos atrás.
Los íbamos a llevar con un médico o un sacerdote. No me acuerdo quién manejaba, si mi mamá o yo.